Un sábado para la lectura y un poco de conocimiento. Lo reconozco con humildad mi interés es mi tesis doctoral, conocer es algo que viene de mis tiempos de descanso.
Un sábado que inició con un desayuno con lonjas de queso y jamón, para tomar fuerzas para hacer un recorrido por la zona natural de Granada y por sus miradores, pero con una intención clara para mí, conocer por primera vez en mi vida una mezquita.
A las once de la mañana acompañado de un amigo chileno y un joven de togo, iniciamos nuestra marcha rumbo a los miradores, unos sitios de gran belleza. Allí haciendo un ejercicio que adoro y es el comparar la variación fenotípica de la flora para hacer mis conjeturas conforme a los conocimiento tenidos. Me resultó llamativo conocer por primera vez un árbol de Olivos, y viendo su altura me remitía un poco a la historia de la conversión de Zaqueo como lo narra el Evangelio y viendo estos árboles pensaba necesariamente Zaqueo era un hombre muy pequeño y su esfuerzo fue muy grande para ver a Jesús como lo narra el texto Sagrado.
En lo alto de la colina, se encuentra la Ermita de San Miguel, un sitio con una fuerte tradición histórica al ser construido sobre las ruinas de una primitiva Iglesia cristiana y un fortín Moro y después ser destruido por las tropas napoleónicas que veo no son de grato recuerdo en estas tierras.
Cada sitio es emblemático y tiene su significado con relación al análisis realizado, fue maravillosos comparar un bosque de Pinos pátulas (Pinus patulea), especie del Nuevo mundo, introducido en estas tierras y con unas notorias adaptaciones.
El elemento de mayor significancia en este día fue conocer una Mezquita, que me causó mucha imprensión al ser por dentro un recinto demasiado sencillo, que no da pie a la variedad de objetos artísticos que tienen los templos cristianos, y que en el fondo estos lugares ayudan más a tener una experiencia de Dios a espíritus formados racionalmente como quien escribe estas páginas. Escuchar el canto del Imán me llevó al canto gregoriano de una abadía benedictina y a una historia de fe de la cuál me siento orgulloso.
La ciudad antigua es una red de laberintos y pasadillos, no estrechos, pero con una arquitectura de barrio de fabela o popular pero caracterizado por la hermosura acompañado de los antiguos sistemas de bombeo de agua establecido por los árabes en esta tierra.
Un sábado que inició con un desayuno con lonjas de queso y jamón, para tomar fuerzas para hacer un recorrido por la zona natural de Granada y por sus miradores, pero con una intención clara para mí, conocer por primera vez en mi vida una mezquita.
A las once de la mañana acompañado de un amigo chileno y un joven de togo, iniciamos nuestra marcha rumbo a los miradores, unos sitios de gran belleza. Allí haciendo un ejercicio que adoro y es el comparar la variación fenotípica de la flora para hacer mis conjeturas conforme a los conocimiento tenidos. Me resultó llamativo conocer por primera vez un árbol de Olivos, y viendo su altura me remitía un poco a la historia de la conversión de Zaqueo como lo narra el Evangelio y viendo estos árboles pensaba necesariamente Zaqueo era un hombre muy pequeño y su esfuerzo fue muy grande para ver a Jesús como lo narra el texto Sagrado.
En lo alto de la colina, se encuentra la Ermita de San Miguel, un sitio con una fuerte tradición histórica al ser construido sobre las ruinas de una primitiva Iglesia cristiana y un fortín Moro y después ser destruido por las tropas napoleónicas que veo no son de grato recuerdo en estas tierras.
Cada sitio es emblemático y tiene su significado con relación al análisis realizado, fue maravillosos comparar un bosque de Pinos pátulas (Pinus patulea), especie del Nuevo mundo, introducido en estas tierras y con unas notorias adaptaciones.
El elemento de mayor significancia en este día fue conocer una Mezquita, que me causó mucha imprensión al ser por dentro un recinto demasiado sencillo, que no da pie a la variedad de objetos artísticos que tienen los templos cristianos, y que en el fondo estos lugares ayudan más a tener una experiencia de Dios a espíritus formados racionalmente como quien escribe estas páginas. Escuchar el canto del Imán me llevó al canto gregoriano de una abadía benedictina y a una historia de fe de la cuál me siento orgulloso.
La ciudad antigua es una red de laberintos y pasadillos, no estrechos, pero con una arquitectura de barrio de fabela o popular pero caracterizado por la hermosura acompañado de los antiguos sistemas de bombeo de agua establecido por los árabes en esta tierra.






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