Muy temprano, aun sin ver la luz del sol desperté tras la primera noche en Europa. Con temor bajé a consumir el desayuno, entendiendo que este alimento debía ser muy bueno, porque almuerzo ni cena tengo destinada en menú, solo comida que me salga en un promedio presupuestal de 5 euros. en sí este fue muy nutritivo y saludable con proteina, carbohidratos, grasas y otros elementos, lo que significó una salvación para mí y una advertencia para consumirlo lo más madrugado posible.
Después quise enfrentarme al descubrimiento de la ciudad, salí como cualquier citadino a realizar un paseo matutino, por una ciudad algo calmada, entré a varios templos católicos y mi sensación es pensar que el Dios cristiano se está convirtiendo en una deidad de museo, por la cual te cobran como acto de reconocimiento de tu ascendencia en la fe española, son palabras duras pero es el baticinio de la desaparición de una idea religiosa y su incorporación en la historia como lo fueron las deidades egipcias, griegas, romanas, ojalá no me equivoque, pero esa es la sensación encontrada.
La antigua ciudad de Granada es de calles estrechas, llena de callejones y con templos uno tras de otro, como queriendo decir España no era católica, España era de la Iglesia. En esta dinámica viví una experiencia de conocimiento de un templo de uno de los héroes cristianos o como los llama Nietzche: Apóstoles de la venganza, la basílica de San Juan de Dios, de un santo dedicado a la hospitalidad de los enfermos, si alguna vez había estado cerca de Dios, fue en este sitio, por la belleza del lugar y lo especial de cada uno de sus detalles.
Al final quise hacer compras en un autoservicio de precios bajos y ver que podía comprar con 5 euros, no me fue mal, compré pan, gaseosa, atún, papás, no me fue tan mal, pero espero llegar con un estómago fuerte como lo he tenido hasta hoy a Colombia.
Después quise enfrentarme al descubrimiento de la ciudad, salí como cualquier citadino a realizar un paseo matutino, por una ciudad algo calmada, entré a varios templos católicos y mi sensación es pensar que el Dios cristiano se está convirtiendo en una deidad de museo, por la cual te cobran como acto de reconocimiento de tu ascendencia en la fe española, son palabras duras pero es el baticinio de la desaparición de una idea religiosa y su incorporación en la historia como lo fueron las deidades egipcias, griegas, romanas, ojalá no me equivoque, pero esa es la sensación encontrada.
La antigua ciudad de Granada es de calles estrechas, llena de callejones y con templos uno tras de otro, como queriendo decir España no era católica, España era de la Iglesia. En esta dinámica viví una experiencia de conocimiento de un templo de uno de los héroes cristianos o como los llama Nietzche: Apóstoles de la venganza, la basílica de San Juan de Dios, de un santo dedicado a la hospitalidad de los enfermos, si alguna vez había estado cerca de Dios, fue en este sitio, por la belleza del lugar y lo especial de cada uno de sus detalles.
Al final quise hacer compras en un autoservicio de precios bajos y ver que podía comprar con 5 euros, no me fue mal, compré pan, gaseosa, atún, papás, no me fue tan mal, pero espero llegar con un estómago fuerte como lo he tenido hasta hoy a Colombia.




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