Miércoles 13 de Noviembre. La despedida

Con tristeza me despido de la comunidad a la que le he donado mi voluntad laboriosa de servicio, yo un campesino antioqueño quien educa a otros campesinos en ciencia, matemática, tecnología, lenguas y con el fuerte ideal que a través de la educación este país logrará cambiar tantas situaciones de desfavorabilidad para nuestros coetáneos.

Me despido, sabiendo que muchas de estas personas tienen condiciones difíciles de vida, al igual que una cosmovisión de la realidad mezclada entre creencias que yo llamo pseudo-religiosas y la exaltación de los valores neoliberales. Por muchos días dejaré de percibir ese olor agradable de la caña cocinada y procesada para generar la miel que prolija vida, tal vez estaré al otro lado de un inmenso océano en una confortable cama, añorando las noches llenas de palomillas y murciélagos que interrumpen mi sueño como si fueran espantos que me invaden de miedo.

Pero también me invade un sentimiento de alegría al poder cumplir un sueño de ir a formarme al extranjero, vienen a mis ojos las lágrimas por los recuerdos del pasado, a veces no lo creo, pero en mi mente se forma la imagen de un niño que vivió en la miseria, sin un servicio sanitario y teniendo sus necesidades al aire libre y limpiando su cuerpo con una hoja de plátano o guasquila, con una caneca de agua en su espalda, o vistiendo ropas que un alma generosa nos donara.


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